Cuando el conocimiento es demasiado
Observo cómo el volumen del conocimiento deja de ser algo que se pueda retener. Los flujos crecen más rápido de lo que se pueden analizar, y ya no funciona apoyarse en el estudio secuencial. Hay que aceptar los hechos antes incluso de entenderlos. La imagen interna del mundo ya no se sostiene en pruebas, sino en la coherencia que logramos conservar bajo la presión de la información. Cada vez veo más que la forma de presentar el conocimiento pesa más que la exhaustividad del contenido: la multiplicidad de capas, los distintos niveles de detalle y el respeto por la atención permiten recibir ideas sin sobrecarga. En ese entorno, la plausibilidad no la dicta la verdad, sino la armonía. Por eso organizo mis textos por el AFKP, y el artículo completo en ruso publicado en Habr desarrolla la idea con más profundidad y muestra cómo cambia el modelo de percepción frente a un exceso de conocimiento.